¿Te has preguntado alguna vez, cuántas veces han surgido profecías que anuncian esa gran catástrofe que llamamos “fin del mundo”?. La última fecha que viene a mi mente es la del 6 de junio del año 2006 a la sexta hora. Recuerdo que el día anterior a esta fecha las personas estaban muy asustadas y en algunos lugares se desarrollaron acontecimientos extraños.
Por ejemplo, el 4 de junio en Lebrija (un pueblo de Colombia), se escucharon a las 4:00 de la madrugada unos fuertes golpes en las puertas de una Iglesia católica y de una Iglesia luterana. La gente se agolpaba pidiendo a los representantes de Dios que les ayudaran a orar y a preparar sus corazones para ese encuentro definitivo. El sacerdote católico y el pastor luterano se alegraron ante semejante petición, era la primera vez que tanta gente pedía que se les hablara de Dios. Ambos ministros aprovecharon la oportunidad para insistir en el amor de Dios, el perdón y la importancia de su reino, la reconciliación, la solidaridad, y la importancia del reinado de Dios; oraron y los invitaron a regresar al día siguiente a la misma hora.
Antes de continuar con nuestra historia veamos lo que ocurrió en un extraño encuentro. El ángel de la oscuridad se presentó ante Dios y le expuso lo siguiente:
- ¿Te das cuenta que la gente ya no piensa en ti?. Parece que por fin puedo decir que te he ganado la batalla. Los humanos te buscan solo cuando se sienten en peligro o cuando algún ingenuo les anuncia el fin del mundo. Pero el resto del tiempo, se dejan seducir por mis propuestas. Olvídate de ellos, déjame reinar para siempre en el mundo.
Dios le respondió:

- ¡Nunca permitiré eso! Aléjate y no quieras tentar al Señor tu Dios. Todos los seres humanos son mis hijas e hijos muy amados. No me importa cuánto tiempo se demoran en regresar a mis brazos. Soy su Padre y por ello, aún en los que son considerados los más desalmados, hay una parte de mí.
El ángel de la oscuridad replicó:
- Te propongo lo siguiente: Déjame probarte que ellos no te pertenecen, que sólo te buscan en caso de peligro y después se olvidan de ti. Este año propagaré la noticia del fin del mundo para el sexto mes a la hora sexta.
Dios le respondió:
- Ya te he dicho que nada de lo que digas o hagas me hará cambiar de parecer. Si quieres hacer esto, que sea por iniciativa tuya, de mi parte te advierto que no acepto tu propuesta.
El ángel de la oscuridad se retiró de la presencia de Dios y le insistió que le probaría lo equivocado que estaba sobre los seres humanos. Y así comenzó a propagar la noticia sobre el fin del mundo.
Regresemos a Lebrija. El 5 de junio los habitantes de Lebrija se despertaron con el deseo de cambiar sus vidas y acercarse a Dios. Un reciclador pasó por casa de un hombre que tenia dos neveras (refrigeradoras). El reciclador se llevó una nevera llena de alimentos que jamás había visto en su vida. Otra señora se llevó a vivir a su casa a una familia de desplazados. Ese día todos los habitantes de Lebrija hicieron algunas acciones que les permitieran ganarse el cielo. El 6 de junio desde muy temprano las Iglesias católicas y los templos de otras confesiones estuvieron llenos. Cuando se acercaba la hora sexta todos cerraron los ojos esperando el fin de sus vidas… sin embargo, nada ocurrió.
Trascurrieron las horas y la gente comenzó a regresar a sus casas. El Señor que regaló la nevera se dio a la tarea de averiguar la dirección del reciclador y no descansó hasta recuperarla. La señora que invitó a vivir en su casa a una familia de desplazados, los echó nuevamente a la calle; otros fueron a comprar aguardiente para celebrar que la vida continuaba.
El 7 de junio el sacerdote y el pastor abrieron las puertas de sus iglesias a las 4:00 a.m. Esperaban que el fervor de la gente aumentara por la oportunidad de seguir con vida. Pero a cada Iglesia llegaron 5 ancianas, 3 señores que iban a sus trabajos y dos estudiantes del colegio, todos ellos asistieron junto con las personas que acostumbraban acercarse a Dios.
En el cielo el ángel de la oscuridad visitó nuevamente a Dios. Y Dios le dijo:
- Estaba esperando tu visita. Quiero darte las gracias por lo que provocaste en la tierra, sobre todo en Lebrija.
El ángel de la oscuridad respondió:
- Veo que por fin te has convencido que los humanos ya no te pertenecen. ¡Ahora son míos! Yo he ganado.
Dios le corrigió:
- Creo que estás equivocado. Con tu acción me has demostrado que el anuncio del fin del mundo permite generar esperanza, no miedo; reflexión y cambio del rumbo de las vidas, no cerrazón. ¿Te has fijado en las 20 personas que asistieron en Lebrija a las Iglesias católica y luterana? Ellos eran quienes llevaban las vidas más conflictivas, desordenadas y sin sentido en aquel lugar, ellos le hacían daño a los demás y a sí mismos. Gracias a tu noticia me están buscando y me han abierto sus corazones para abrazarlos y devolverles la identidad que habían perdido: la identidad de hijos e hijas. Con este acontecimiento me confirmas en la espera paciente y amorosa que he tenido desde siempre para recuperar a cada uno de los que creías me habías quitado.
Así fue, el 4 de junio en Lebrija el fin del mundo llegó… pero para veinte personas que sin importar la edad, acudieron a Dios para aprender a amar…
David García, msps
