Jesús no es un Nerón

February 12th, 2012

«Yo sufro cuando las almas creen a Jesús un Nerón. Tú no, hijita; que en tu corazón nunca encuentre el frío de la desconfianza y de la ingratitud»[1]

Una de las principales causas de nuestro alejamiento de Jesucristo, cuando hemos pecado, es la equivocada imagen que tenemos de él; llegamos a considerarlo «un Nerón». Ese emperador romano fue soberbio, vengativo y cruel; todo lo contrario de Jesús, «el buen pastor que da su vida por las ovejas» (Jn 10,11) y que «va a buscar a la oveja descarriada hasta que la encuentra» (Lc 15,4); el sacerdote misericordioso que tomó nuestros pecados, se compadece de nuestras flaquezas y cura nuestra lepra, cuyo corazón es un horno ardiente de ternura y perdón, de mansedumbre y humildad.

 

Las palabras de Conchita arriba citadas son la conclusión de un anuncio kerygmático que le dirige a su hija Teresa de María. Copio aquí los párrafos que preceden a esa conclusión:

Si lo has ofendido, ¡no importa! Él te ama siempre, CREE en su amor y no temas.

Él tiene siempre hambre de perdonar, ¡oh qué Jesús!, y si permite las tentaciones es para hacernos humildes.

¿Qué te puede impedir amarlo? Él conoce más que nadie tu miseria y así te quiere: le duele la desconfianza, le hieren nuestros temores.

¿Cuál fue la desgracia de Judas? No su traición, su suicidio: fue el NO HABER CREÍDO EN EL AMOR DE JESÚS.

Jesús es el perdón de Dios.

Tú ámalo de día y de noche y siempre, en cada latido de tu corazón, que Él te dará sus sonrisas y sus bendiciones de amor.

Si hemos tenido la desdicha de haber pecado, en vez de alejarnos de Jesús, llenos de miedo y desconfianza, corramos hacia él con amor arrepentido, con fe, gratitud y humildad. En el sacramento de la reconciliación viene a nuestro encuentro con los brazos abiertos, pues tiene «hambre de perdonar».

P. Fernando Torre, msps

Superior General

 


[1] Carta escrita el 25 ago 1923, en Cartas a Teresa de María, México 1989, 403.

Encuentros Vocacionales 2012

February 9th, 2012

El fin del mundo. Cuento

February 7th, 2012

¿Te has preguntado alguna vez,  cuántas veces han surgido profecías que anuncian esa gran catástrofe que llamamos  “fin del mundo”?.  La última fecha que viene a mi mente es la del  6 de junio del año 2006 a la sexta hora. Recuerdo que el día anterior a esta fecha las personas estaban muy asustadas y  en algunos lugares se desarrollaron acontecimientos extraños.

Por ejemplo, el 4 de junio en Lebrija (un pueblo de Colombia), se escucharon a las 4:00 de la madrugada unos fuertes golpes en las puertas de una Iglesia católica y de una Iglesia luterana. La gente se agolpaba pidiendo a los representantes de Dios que les ayudaran a orar y a preparar sus corazones para ese encuentro definitivo. El sacerdote católico y el pastor  luterano se alegraron ante semejante petición, era la primera vez que tanta gente pedía que se les hablara de Dios. Ambos ministros aprovecharon  la oportunidad para insistir en el amor de Dios, el perdón y  la  importancia de su reino, la reconciliación,  la solidaridad, y la importancia del reinado de Dios;  oraron y los invitaron a regresar al día siguiente a la misma hora.

    Antes de continuar con nuestra historia veamos lo que ocurrió en un extraño encuentro. El ángel de la oscuridad se presentó ante Dios y le expuso lo siguiente:

-  ¿Te das cuenta que la gente ya no piensa en ti?. Parece que por fin puedo decir que te he ganado la batalla. Los humanos te buscan solo cuando se sienten en peligro o cuando algún ingenuo les anuncia el fin del mundo. Pero el resto del tiempo, se dejan seducir por mis propuestas. Olvídate de ellos, déjame reinar para siempre en el mundo.

Dios le  respondió:


- ¡Nunca permitiré  eso! Aléjate y no quieras tentar al Señor tu Dios. Todos los seres humanos son mis hijas e hijos muy amados. No me importa cuánto tiempo se demoran en regresar a mis brazos. Soy su Padre y por ello,  aún en los que son considerados los más desalmados, hay una parte de mí.

El ángel de la oscuridad replicó:

-    Te propongo lo siguiente: Déjame probarte que ellos no te pertenecen, que sólo te buscan en caso de peligro y después se olvidan de ti. Este año propagaré  la noticia del fin del mundo para el sexto mes a la hora sexta.

Dios le respondió:

-    Ya te he dicho que nada de lo que digas o hagas me hará cambiar de parecer. Si quieres hacer esto, que sea por iniciativa tuya, de mi parte te advierto que no acepto  tu propuesta.

El ángel de la oscuridad se retiró  de la presencia de Dios y le insistió que le probaría lo equivocado que estaba sobre los seres humanos. Y así comenzó a propagar  la noticia sobre el fin del mundo.

Regresemos a Lebrija. El 5 de junio los habitantes de Lebrija se despertaron con el deseo de cambiar sus vidas y acercarse a Dios. Un reciclador  pasó por casa de un hombre que tenia dos neveras (refrigeradoras). El reciclador  se llevó una nevera  llena de alimentos que jamás había visto en su vida. Otra señora se llevó a vivir a su casa a una familia de desplazados. Ese día todos los habitantes de Lebrija hicieron algunas acciones que les permitieran ganarse el cielo. El 6 de junio desde muy temprano las Iglesias católicas y los templos de otras confesiones estuvieron llenos.  Cuando se acercaba la hora sexta todos cerraron los ojos esperando el fin de sus vidas… sin embargo, nada ocurrió.

Trascurrieron las horas y la gente comenzó a regresar a sus casas. El Señor que regaló la nevera se dio a la tarea de averiguar la dirección del reciclador y no descansó hasta recuperarla. La señora que invitó a vivir en su casa a una familia de desplazados,  los echó nuevamente a la calle; otros fueron a comprar aguardiente para celebrar que la vida continuaba.

El 7 de junio el sacerdote y el pastor abrieron las puertas de sus iglesias a las 4:00 a.m. Esperaban que el fervor de la gente aumentara por la oportunidad de seguir con vida.  Pero a cada Iglesia llegaron  5 ancianas, 3 señores que  iban a sus trabajos  y dos estudiantes del colegio, todos ellos asistieron junto con las personas que acostumbraban acercarse a Dios.

En el cielo el ángel de la oscuridad visitó nuevamente a Dios. Y Dios le dijo:

-    Estaba esperando tu visita. Quiero darte las gracias por lo que provocaste en la tierra, sobre todo en Lebrija.

El ángel de la oscuridad respondió:

-     Veo que por fin te has convencido que  los humanos ya no te pertenecen. ¡Ahora son míos! Yo he ganado.

Dios le corrigió:

-    Creo que estás equivocado.  Con tu acción me has demostrado que el anuncio del fin del mundo permite generar esperanza, no miedo;  reflexión y cambio del rumbo de las vidas,  no cerrazón. ¿Te has fijado en las 20 personas que asistieron en Lebrija a las Iglesias católica y  luterana? Ellos eran quienes llevaban las vidas más conflictivas, desordenadas y sin sentido en aquel lugar, ellos le hacían daño a los demás y a sí mismos. Gracias a  tu noticia me están buscando y me han abierto sus corazones para abrazarlos y devolverles la identidad que habían perdido: la identidad de hijos e hijas. Con este acontecimiento me confirmas en la espera paciente y amorosa que he tenido desde siempre para recuperar a cada uno de los que creías me habías quitado.

Así fue, el 4 de junio en Lebrija el fin del mundo llegó… pero para veinte personas que sin importar la edad, acudieron a Dios para aprender a amar…

David García, msps

Conversando con Dios en una noche nevada

February 3rd, 2012

En el año 2007, tuve la oportunidad de estudiar inglés durante cuatro meses en la ciudad de Montreal, Provincia de Quebec (Canadá). Todavía recuerdo el estilo francés de sus calles, avenidas y edificios. Todas las tardes, después de clases, me gustaba ir a caminar a Mont-Royal; parque rico en ardillas y vegetación. Mi gran ilusión era ver nevar y disfrutar del paisaje, sin embargo, como llegué en agosto, tuve que esperar hasta finales de noviembre para poder contemplar la imagen nevada de la ciudad, la cual, a su vez, parecía toda una postal.

Cuando cayó la primera nevada, opté por salir a un parque que se encontraba muy cerca de la casa en la que estaba hospedado. En ese momento, con el rostro helado por los copos de nieve, me sentí tan a gusto, que me puse a platicar con Dios. Al ver todo aquello, algo dentro de mí, me inspiró y evocó la imagen del Padre Celestial. Empecé a platicarle lo bien que me sentía, haciéndole ver mi admiración y gratitud. Acto seguido, rodeado de aquel silencio nocturno, aún cuando el tiempo era lo suficientemente frío como para helar a cualquiera, entré en una atmósfera de profunda calidez. Era Dios quien, de una manera alegre y sencilla, me hacía ver que estaba conmigo a través de la naturaleza. A veces, queremos encontrarlo en los lugares más recónditos, sin embargo, lo cierto es que está justo delante de nosotros, sin embargo, como siempre andamos muy ocupados nos resulta muy difícil darnos cuenta.

Aquella noche de invierno, descubrí la huella de Dios en la naturaleza, además de haber aprendido la importancia de contemplarlo en las cosas sencillas y cotidianas de la vida, sin ocuparme o encerrarme más de la cuenta en mis pendientes. Disfrutar de la presencia de Dios, también forma parte de la fe.

Carlos Díaz

Unidos por la Tarahumara

January 27th, 2012

 Hermanos y hermanas de la Familia de la Cruz:

Por los medios de comunicación nos hemos enterado de que la escasez de lluvia ha provocado una fuerte hambruna y desnutrición en varias regiones del norte de México, entre ellas, en la sierra Tarahumara. Por tal motivo los Enlaces de Dignidad y Solidaridad hemos decidido iniciar una campaña para estar “Unidos por la Tarahumara”.

Nuestro apoyo lo haremos llegar a la parroquia de San Rafael, en el Municipio de Urike, Chih., a la comunidad de las Misioneras Guadalupanas del Espíritu Santo, quienes están en coordinación con la Pastoral Social de la Diócesis.

Ayúdanos con tu aportación para impulsar acciones solidarias, que favorezcan el abasto de alimentos en la región.
Deposita tu donativo en:

  • Banamex‐Sucursal 346
  • Cuenta núm. 105
  • A nombre de: Dignidad y Solidaridad, A.C.
  • Clabe bancaria: 002180034600001050

Si necesitas recibo deducible o deseas mayor información, dirígete con:

Lic. Celeste Romero
Asistente de Coordinación de Dignidad y Solidaridad, A.C.
Av. Universidad 1702
Barrio de Santa Catarina, Coyoacán.
04010 México, D.F.
informes@dignidadysolidaridad.org
Tel./Fax:(55) 56‐58‐82‐15

Responsable de la campaña:
P. Javier Morán
Misionero del Espíritu Santo
Presidente de Dignidad y Solidaridad, A.C.
Dar una mano para promover la dignidad de las personas.

Carta original de Dignidad y Solidaridad