Jesús no es un Nerón

February 12th, 2012

«Yo sufro cuando las almas creen a Jesús un Nerón. Tú no, hijita; que en tu corazón nunca encuentre el frío de la desconfianza y de la ingratitud»[1]

Una de las principales causas de nuestro alejamiento de Jesucristo, cuando hemos pecado, es la equivocada imagen que tenemos de él; llegamos a considerarlo «un Nerón». Ese emperador romano fue soberbio, vengativo y cruel; todo lo contrario de Jesús, «el buen pastor que da su vida por las ovejas» (Jn 10,11) y que «va a buscar a la oveja descarriada hasta que la encuentra» (Lc 15,4); el sacerdote misericordioso que tomó nuestros pecados, se compadece de nuestras flaquezas y cura nuestra lepra, cuyo corazón es un horno ardiente de ternura y perdón, de mansedumbre y humildad.