Éxodo
Éxodo es un movimiento eclesial católico a favor de los adolescentes que tiene como objetivo su promoción integral sobre la base de cinco valores.
Entendemos por Promoción un impulso al proceso que vivimos para ir alcanzando la madurez ,con actitudes positivas y de vida. Buscamos adquirir no solamente ciertos conocimientos sino asumir los valores del Reino de Dios, iniciado en el Éxodo con Moisés y proclamado como definitivo por Jesús.
Cuando decimos Integral, nos referimos a que el proceso abarque de forma armónica, todos los aspectos de la vida de la persona. Los cinco valores que se impulsan son:
- Religioso
- Físico
- Técnico
- Psico-social
- Cultural
ORIGEN
Éxodo nació el 4 de febrero de 1984, en la ciudad de Puebla, México, en el Templo de “Santa Maria, Madre de la Iglesia” (Huexotitla), comunidad animada por la Congregación de Misioneros del Espíritu Santo.
Fue fundado por el P. Hilario Cedeño MSpS, quien junto con un grupo de adolescentes, jóvenes y adultos marcaron con cariño y esfuerzo las primeras huellas.
Surge como respuesta a la necesidad de la comunidad cristiana de dar una opción pastoral que impulse a los muchachos en su adolescencia; una propuesta que acompañe a la persona desde el fin de la infancia hasta la primera juventud, formandolo con actitudes cristianas definidas y con un objetivo claro acerca de su vida.
Tomando ideas de otras experiencias, se fue configurando lo que hoy es Éxodo, un movimiento eclesial católico, que acoge distintas espiritualidades que enriquecen la vida del movimiento.
ESPÍRITU Éxodo está sustentado por una espiritualidad cristiana con un fuerte y claro fundamento bíblico.
La experiencia fundante del Pueblo de Dios, el pueblo de Israel, es la que anima Éxodo: El adolescente se identifica con el caminar del Pueblo de Israel en las siguientes etapas:
- Esclavitud: Descubre su situación de esclavitud, y clama a Dios. Nosotros adolescentes también clamamos por nuestra libertad e identidad, y le gritamos a la vida y a Dios que la necesitamos que nos urge tenerla.
- Libertad (Pascua: Paso): Dios responde diciendo que Él es Yahvé, nuestro Dios, presencia asegurada en la historia, prometiéndonos la libertad, que se realiza con signos admirables como son las plagas y el paso del Mar Rojo. Cada uno de nosotros experimenta esas plagas, ese paso por el Mar Rojo de distinta manera. Pero Dios ve, oye el clamor y decide bajar a liberarnos.
- Desierto: Un duro y difícil caminar para llegar a la libertad. Como adolescentes nos encontramos caminando por el desierto en busca de la tierra de la vida abundante que Dios nos ha prometido. Esto nos exige una gran responsabilidad, pero a veces se da en nostros la rebeldía por no entender lo que pasa y sentimos deseos de regresar a Egipto, al estado en que no había responsabilidades, donde no había libertad.
- Alianza- ley (decálogo): En medio de las dificultades y caídas, nosotros, el Pueblo de Dios, comenzamos de nuevo y hacemos un pacto con Dios. Él promete estar con nosotros para siempre y nosotros nos comprometemos a estar unidos a Él para siempre.
- Tierra prometida: Es el lugar de la libertad, la tierra que mana leche y miel. Un lugar donde encontramos nuestra identidad, lo que somos y que Dios quiere que seamos. Por fin encontramos nuestra identidad personal y grupal.
Jesús es para nosotros el nuevo y definitivo Moisés:
- Escucha nuestros clamores: “Jesús Hijo de David, ten compasión de mí” (Lc 18,38).
- Nos libera de nuestras parálisis y esclavitudes: “Quiero, quedas sano” (Mc 1,41); domina lo que nos hace daño al detener las tempestades y caminar sobre las aguas (Mt 8,23-27).
- Movidos como Él por el espíritu, somos llevados al Desierto donde somos tentados y purificamos en nuestra fe (Mt 4,1-11; Mc 1,12-13; Lc 4,1-13). ·
- Celebramos la Nueva Alianza del Reino de Dios, significada en el banquete de la Eucaristía y proclamada en el Sermón del Monte, nuevo Sinaí con las bienaventuranzas (Mt 5).
- Y nos promete cielos nuevos y tierra nueva (Ap 21,1), donde Él mismo se sentará a la mesa entre nosotros y nos servirá (Ap 3,20).
Por eso, los muchachos se dividen en tribus, lo que les da el sentido de ternencia un mismo pueblo y a un mismo grupo dentro de él. Las tribus reciben el nombre de las mismas doce tribus de Israel. En este momento tenemos cuatro tribus:
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Éxodo pertenece a la vida y santidad de la Iglesia y vive en Ella para su edificación. Por medio de la Iglesia recibimos la misión que continúa la obra de Jesús, el nuevo y definitivo Moisés, la ejercemos en su nombre y según nuestra vocación.
Ya que la riqueza de la Iglesia reside en la variedad de carismas, respetaremos y valoraremos los presentes en donde surja el movimiento.
La Familia Éxodo crece bajo impulso del Espíritu para hacer histórica nuestra consigna:
“UNIDOS CON CRISTO PARA SIEMPRE”
o
“JUNTOS CAMINAREMOS… Y EN CRISTO NOS LIBERAREMOS”.
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